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Cartas de consuelo (9 de Av)
La siguiente carta fue escrita por el Rebe de Lubavitch a uno de los renombrados generales de la Guerra de los Seis Días: Me causó hondo desconsuelo oír acerca de su enorme pérdida, la trágica muerte de su hijo, que descanse en paz. Este no es un intento de minimizar el alcance de su dolor y congoja, y yo, también, comparto su duelo, pese a que estoy tan lejos. Un análisis más profundo, sin embargo, revelará que el doliente encontrará confort precisamente en esta comparación de su pérdida con la Destrucción y el exilio de Tzión, por varios motivos: Sea la voluntad de Di-s que usted y su familia no sepan más de dolor ni angustia. Que encuentre verdadero consuelo y alivio en sus emprendimientos comunales, defendiendo la Tierra Santa, la tierra "sobre la que los ojos de Di-s, tu Señor, están depositados desde el principio del año hasta el fin del año", así como también en esos empeños de su vida privada -- observar la mitzvá de tefilín, trayendo una mitzvá otra, y otra, en su tren. * * * (segunda carta) Me apenó oír de la desaparición de su esposa..., la paz sea con ella. El texto de esta "Bendición al Doliente", consagrada por la tradición de muchas generaciones, es importante y significativo. Además, tal como el consuelo por la congoja nacional indudablemente vendrá con la reconstrucción de Jerusalén, la Ciudad Santa, y el Beit HaMikdash, como ha sido fielmente prometido por Di-s a través de Sus sagrados Profetas, tan ciertamente cumplirá Di-s Su promesa de la resurrección y el despertar de los Durmientes en el Polvo, para levantarse y cantar loas a Di-s. Hay otro punto compartido por ambos, la congoja personal y la congoja nacional: Tal como en el caso de Tzión y Jerusalén, fueron sólo sus aspectos materiales, la madera, piedra, oro y plata, los que fueron consumidos, en tanto que el verdadero Santuario, "El Beit HaMikdash que mora en el corazón de cada judío", permanece intacto, pues es indestructible -- así es en el caso de la pérdida personal de un ser cercano y querido: sólo el cuerpo físico es mortal, mientras que el alma es eterna, meramente partiendo hacia un mundo más alto, el Mundo de la Verdad. Por consiguiente, cada mitzvá y el acto bueno realizado aquí en la tierra por aquellos que quedaron atrás, que coinciden con la Voluntad del Dador de la Vida, es también una fuente de gratificación para el alma desaparecida; de hecho, un crédito y mérito para el alma... También he tenido oportunidad de mencionar que incluso durante la travesía del alma por esta vida, cuando estuvo investida en un cuerpo físico, el verdadero vínculo entre gente y miembros de una familia no es uno de carácter físico sino espiritual, pues la persona verdadera no es su carne y huesos, sino su carácter, esto es, sus cualidades espirituales. Así, este nexo perdura, y todos los que amaron profundamente a la persona deberían tratar más aún de traer gratificación y elevación espiritual continua a su alma eterna mediante un mayor apego a la Torá, la Torá de la Verdad, en general; y particularmente, en el plano directamente relacionado con el alma del difunto, uno debe observar lo que se ha prescripto para el período de shivá, pero no extenderlo. Permítame agregar un punto más, breve: sería conveniente que tuviera presente que usted y toda su familia han sido privilegiados con ocupar una posición de liderazgo e influencia. Su conducta ejemplar y cada mejora adicional de las mitzvot se refleja y multiplica en todos aquellos que lo observan y se ven inspirados por usted. Por lo tanto, aun si implica un esfuerzo especial, seguramente no es de ninguna consideración en relación con los beneficios que acumulan todos los que se encuentran a su alrededor. Ni falta hace mencionar cuán cuidadoso hay que ser para no dar una impresión errada, especialmente cuando usted está en el campo de la educación, y su conducta obligadamente tendrá un impacto. Confío en que aceptará lo enunciado en el espíritu con que se dijo. Lo importante es continuar la vida diaria según la Torá, que es la Torá de la Vida y la Torá de la Verdad. Y Di-s seguramente habrá de recompensarlo por toda la congoja, aun cuando en este momento es todavía incomprensible cómo se realizará |
| Este artículo apareció originalmente en el Jerusalem Post. |
