|
Es Él
Rav Lior Engelmann
Hay un contenido que se repite a lo largo y a lo ancho de la Hagadá de Pesaj: ¡No somos nosotros los que hacemos, sino que es Él!
La Gueulá (Redención) de Pesaj no ocurrió por nuestro mérito. No nos rebelamos frente a los egipcios, no luchamos contra ellos: D’s luchó por nosotros, y nosotros callamos. No fuimos merecedores de esa Gueulá. “Al principio, nuestros antepasados fueron idólatras”, D’s tomó a Avraham de la otra orilla del río, y lo eligió. La elección de Am Israel (el Pueblo de Israel) en Egipto no fue consecuencia de alguna acción meritoria. “Estos son idólatras, y estos otros son idólatras” - y a pesar de ello, D's nos eligió justamente a nosotros: La elección Divina se encuentra por encima de todo entendimiento.
En esta noche nos hacemos conscientes que algo muy grande ocurre en el mundo, y no depende para nada de nuestras elecciones en nuestra vida. Fue creado un pueblo al que D’s eligió para que cumpla una gran misión. Querremos o no querremos, así será. Obligados por una orden Divina descenderemos a Egipto, y por obligación saldremos de allí: “‘Saca a los cautivos al goce de felicidades’ (Tehilim 68:7) – llanto y cantos. El que no quiere, llora, y el que quiere, canta” (Midrash Rabah). Si lo deseamos, cantaremos. Y si no lo deseamos, lloraremos – pero de todas formas, saldremos de Egipto. Es un proceso que ocurrirá sin ninguna relación al hecho de si queremos ser partícipes o no.
La Hagadá excluye totalmente el factor humano del panorama de la Gueulá. Nuestro Rav Moshé es enteramente excluido de ella, porque todo él era un enviado de D’s, al que se dice al principio de su misión: “¿Quién dio boca al hombre? O ¿quién lo hace mudo o sordo, vidente o ciego? ¿Acaso no lo hago Yo, el Eterno?” (Shmot 4:11). En la Hagadá no es ni recordada alguna acción terrenal que fue partícipe de la Gueulá. Am Israel solo le clama a D’s, y este lo redime sin ninguna ayuda, “Yo, y no un ángel… Yo, y no un serafín… Yo, y no un enviado. Yo soy el Eterno, Yo y ningún otro” (Hagadá de Pesaj).
Lo único de lo que fue partícipe Am Israel es la preparación de la provisión para el camino – y también en este caso la acción no fue terminada, porque D’s gira la rueda de la Gueulá según Su ritmo: “Esta matza (pan ácimo) que comemos… nos recuerda que antes de que fermentara la masa que prepararon nuestros antepasados para su pan, el Rey de reyes, el Señor, bendito sea, se les reveló y los redimió” (Hagadá de Pesaj).
La creación humana quedó sin terminar, D’s no depende de ella, de todas formas Él hará descender pan para ellos del cielo. La salida de Egipto es descrita como obligada para Am Israel – “por cuanto siendo echados de Egipto, no habían podido detenerse, ni se habían hecho provisión alguna” (Shmot 12:39). Exactamente como la Entrega de la Torá, que es descrita como un acontecimiento obligatorio – “les puso el monte sobre sus cabezas”, así también la salida de Egipto obligatoria es descrita como expulsión. Nuevamente, no somos nosotros, es Él – el que genera los acontecimientos, e impulsa los procesos por encima de nuestra cooperación.
Incluso si no seremos merecedores de la Gueulá – seremos redimidos. Incluso si rendiremos culto a otros dioses como los mismos egipcios – Él saltará por encima de nuestras casas, y no nos dañará.
El hijo malvado, que sólo mira a los ojos y no logra ver las grandes cosas ocultas, no lo aceptará. Según el Mahara”l de Praga preguntará ¿qué es todo este ritual para ustedes? ¿Por qué justamente ustedes fueron elegidos y no otro pueblo? Ustedes no son mejores que los demás pueblos que los rodean. Él no acepta el concepto de “Pueblo Elegido”, que se encuentra por encima del entendimiento humano sencillo – pero con su pregunta nos ayudará a agudizar la gran respuesta de la Noche del Seder: No somos nosotros, es Él. D’s decidió crear un pueblo para Él. Esa es una creación de la que no podremos desentendernos. Nos entregó la capacidad de elegir hasta cierto límite – pero nuestra misión, no podremos cambiar. El pacto que se formó entre nosotros y Él es más elevado que toda nuestra elección y todos los acontecimientos que podrán ocurrir. “Y ella fue la que sostuvo a nuestros ancestros y a nosotros” (Hagadá de Pesaj) – la promesa que le prometió a Israel, que es puesta a prueba en toda galut (exilio) y todo pecado. Ella es la que nos convierte en el Pueblo Eterno. Justamente porque no lo queríamos, justamente porque D’s no nos eligió por nuestras buenas acciones sino que por el profundo secreto de nuestro alma que sólo Él lo sabe, justamente por todo eso ese pacto se transforma en un pacto válido para la eternidad.
Todo lo que nos resta hacer es agradecer, loar y alabar.
Y saber… que en la última Gueulá las cosas cambian. No habrá milagros, no será apresurada. No habrá un D’s que lo hará todo en nuestro lugar. Tendremos que ser partícipes de nuestra propia redención, tendremos que desearlo – ya que debemos dirigirnos a “una tierra deseada”. Y a pesar de ello, recordaremos la primer Gueulá, porque sólo el que vivió en forma absoluta ese pacto eterno, la formación de Am Israel en su principio, tendrá las fuerzas para elegir y actuar en forma correcta en la Gueulá futura.
MACHON MEIR |