Por encima -
tuyo
Rav Ioram Eliahu
2448 años estuvo esperando el mundo el gran momento de la Entrega
de la Torá – porque toda su existencia estaba en duda.
Así dicen nuestros sabios respecto al versículo “la
tierra tuvo temor y apaciguóse” (Tehilim 76:9). ¿Por
qué temió, y por qué se apaciguó? Explica
Reish Lakish según el versículo “Hubo tarde, y
hubo mañana, el día sexto” (Bereshit 1:31). ¿Por
qué ese día es apodado “el” día sexto,
mientras que los días anteriores no? “Nos enseña
que D’s estableció una condición con toda la creación,
y le dijo; si Israel recibe la Torá, ustedes continuarán
existiendo. Y si no la recibe, yo los devolveré al caos inicial” (Shabat
88A). Israel recibió la Torá, salvó al mundo de
la destrucción - y le dio contenido, sentido y significado.
Esa subsistencia del mundo hace a Israel acreedor de una recompensa más,
aparte de la recompensa por el cumplimiento de las mitzvot en sí. Así nos
enseña el Netzi”v (Rav Naftalí Tzvi Iehudá Berlín): “Israel,
aparte de recibir recompensa por el cumplimiento mismo de las mitzvot, también
recibe recompensa por la existencia misma del mundo. Mientras que las demás
naciones – de las cuales no depende la existencia del mundo - su
recompensa cuando cumplen sus 7 mitzvot es sólo por el cumplimiento
mismo de la mitzva” (HaAmek Davar, Vaikra 26:3).
Esa existencia del mundo a través de la Torá y las mitzvot no
es sólo algo general – que el mundo como un todo existe a través
del recibimiento de la Torá y su cumplimiento, por parte de Israel – sino
que cada uno en forma particular, con su esfuerzo en la Torá y el cumplimiento
de las mitzvot continúa la existencia y la reconstrucción del
mundo. Y en contraste – D’s no lo permita – con sus malas
acciones daña al mundo y le impide llegar a su meta. Así enseña
Rav Jaim de Voloshin en su libro “Nefesh HaJaim” (Shaar Alef, Cáp.
4), que “la persona debe saber que todas sus acciones en detalle, sus
palabras y sus pensamientos en todo momento no son en vano – D’s
no lo permita – y cuán grandiosas son sus obras, cuánto
se elevan, porque cada cosa se eleva y actúa según su raíz
y tiene su repercusión en lo alto, en los mundos espirituales”,
y desde ese altura esa abundancia desciende a nuestro mundo, construyéndolo
según los elevados mundos espirituales que fueron edificados en lo alto.
Y agrega que esa es la intención de nuestros sabios cuando dijeron “sabe
lo que se encuentra por encima tuyo” (Avot 2:1), que quiere decir que
si bien no ves con tus ojos las cosas colosales que tú haces, debes
saber y estar convencido que todo lo que sucede en los elevados mundos espirituales,
todo eso es “tuyo”, según tus acciones y su intención.
Y así podemos entender - explica Rav Jaim de Voloshin – qué quiere
decir esa voz que cuando Titus destruyó el Beit HaMikdash (El Templo)
le dijo: “Harina molida moliste, una casa destruida destruiste”. “Porque
el Beit HaMikdash en este mundo es paralelo al Beit HaMikdash en lo alto, y
por nuestros pecados es como si la fuerza de D’s hubiese sido limitada. ‘El
Beit HaMikdash de D’s impurificaron’ – es como si hubiesen
impurificado el Beit HaMikdash de lo alto, y por ello Titus podía destruir
el Beit HaMikdash de este mundo, de momento que el Beit HaMikdash de lo alto
se vació de su contenido por nuestros pecados”. Y concluye “toda
persona sabia que entiende esto, su corazón deberá temblar dentro
suyo cuando tenga presente sus malas acciones, hasta qué punto ellas
deterioran y destruyen, D’s no lo permita”.
Y así también nos enseña con más detalle el Rav
Kuk (Iguerot HaReaya Alef 301): “Todo lo que la persona no se esfuerza,
y no actúa en la práctica, es producto de la falta de fe en la
enorme bondad que hace con todo el universo cuando se ocupa de la Torá,
las mitzvot, el culto y la purificación de las virtudes. Y por ello
D’s iluminó nuestros ojos con Sus santas y elevadas palabras que
nos enseñan que en nuestras manos se encuentra la posibilidad de añadir
resplandor en nuestro alma a través de la Torá, la sabiduría,
las mitzvot, el culto y las buenas virtudes, en todo momento. Y en cada ocasión
que agregamos luz en nuestro alma, si tenemos presente que no sólo nos
compadecemos de nosotros mismos sino que de todo lo que existe, añadimos
plenitud y vida a todo”. Y detalla que “a través nuestro,
el tzadik (justo) añade fuerzas en su culto, y el malvado endulza su
maldad en cierta medida, y tiene pensamientos de arrepentimiento que provienen
del resplandor de la kdushá (santidad) que fue agregada por una sola
alma, que tiene presente a toda la generalidad”.
Y en esta época, cuando nos lamentamos por la dura realidad que vivimos
y nos preguntamos qué podemos hacer para cambiar la situación,
aprendemos que tenemos fuerzas enormes en nuestras manos, que pueden acercar
al mundo a su meta y hacer llegar toda la existencia a su destino. Utilizaremos
esas fuerzas de Torá y cumplimiento de las mitzvot que nos fueron entregadas,
con responsabilidad y grandeza - y seremos merecedores de ver la plena edificación
y la pronta gueulá (Redención). |