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Febrero 1 , 2010
Por encima - tuyo
Por encima - tuyo
Rav Ioram Eliahu

2448 años estuvo esperando el mundo el gran momento de la Entrega de la Torá – porque toda su existencia estaba en duda. Así dicen nuestros sabios respecto al versículo “la tierra tuvo temor y apaciguóse” (Tehilim 76:9). ¿Por qué temió, y por qué se apaciguó? Explica Reish Lakish según el versículo “Hubo tarde, y hubo mañana, el día sexto” (Bereshit 1:31). ¿Por qué ese día es apodado “el” día sexto, mientras que los días anteriores no? “Nos enseña que D’s estableció una condición con toda la creación, y le dijo; si Israel recibe la Torá, ustedes continuarán existiendo. Y si no la recibe, yo los devolveré al caos inicial” (Shabat 88A). Israel recibió la Torá, salvó al mundo de la destrucción - y le dio contenido, sentido y significado.
Esa subsistencia del mundo hace a Israel acreedor de una recompensa más, aparte de la recompensa por el cumplimiento de las mitzvot en sí. Así nos enseña el Netzi”v (Rav Naftalí Tzvi Iehudá Berlín): “Israel, aparte de recibir recompensa por el cumplimiento mismo de las mitzvot, también recibe recompensa por la existencia misma del mundo. Mientras que las demás naciones – de las cuales no depende la existencia del mundo -  su recompensa cuando cumplen sus 7 mitzvot es sólo por el cumplimiento mismo de la mitzva” (HaAmek Davar, Vaikra 26:3).
Esa existencia del mundo a través de la Torá y las mitzvot no es sólo algo general – que el mundo como un todo existe a través del recibimiento de la Torá y su cumplimiento, por parte de Israel – sino que cada uno en forma particular, con su esfuerzo en la Torá y el cumplimiento de las mitzvot continúa la existencia y la reconstrucción del mundo. Y en contraste – D’s no lo permita – con sus malas acciones daña al mundo y le impide llegar a su meta. Así enseña Rav Jaim de Voloshin en su libro “Nefesh HaJaim” (Shaar Alef, Cáp. 4), que “la persona debe saber que todas sus acciones en detalle, sus palabras y sus pensamientos en todo momento no son en vano – D’s no lo permita – y cuán grandiosas son sus obras, cuánto se elevan, porque cada cosa se eleva y actúa según su raíz y tiene su repercusión en lo alto, en los mundos espirituales”, y desde ese altura esa abundancia desciende a nuestro mundo, construyéndolo según los elevados mundos espirituales que fueron edificados en lo alto. Y agrega que esa es la intención de nuestros sabios cuando dijeron “sabe lo que se encuentra por encima tuyo” (Avot 2:1), que quiere decir que si bien no ves con tus ojos las cosas colosales que tú haces, debes saber y estar convencido que todo lo que sucede en los elevados mundos espirituales, todo eso es “tuyo”, según tus acciones y su intención. Y así podemos entender  - explica Rav Jaim de Voloshin – qué quiere decir esa voz que cuando Titus destruyó el Beit HaMikdash (El Templo) le dijo: “Harina molida moliste, una casa destruida destruiste”. “Porque el Beit HaMikdash en este mundo es paralelo al Beit HaMikdash en lo alto, y por nuestros pecados es como si la fuerza de D’s hubiese sido limitada. ‘El Beit HaMikdash de D’s impurificaron’ – es como si hubiesen impurificado el Beit HaMikdash de lo alto, y por ello Titus podía destruir el Beit HaMikdash de este mundo, de momento que el Beit HaMikdash de lo alto se vació de su contenido por nuestros pecados”. Y concluye “toda persona sabia que entiende esto, su corazón deberá temblar dentro suyo cuando tenga presente sus malas acciones, hasta qué punto ellas deterioran y destruyen, D’s no lo permita”.
Y así también nos enseña con más detalle el Rav Kuk (Iguerot HaReaya Alef 301): “Todo lo que la persona no se esfuerza, y no actúa en la práctica, es producto de la falta de fe en la enorme bondad que hace con todo el universo cuando se ocupa de la Torá, las mitzvot, el culto y la purificación de las virtudes. Y por ello D’s iluminó nuestros ojos con Sus santas y elevadas palabras que nos enseñan que en nuestras manos se encuentra la posibilidad de añadir resplandor en nuestro alma a través de la Torá, la sabiduría, las mitzvot, el culto y las buenas virtudes, en todo momento. Y en cada ocasión que agregamos luz en nuestro alma, si tenemos presente que no sólo nos compadecemos de nosotros mismos sino que de todo lo que existe, añadimos plenitud y vida a todo”. Y detalla que “a través nuestro, el tzadik (justo) añade fuerzas en su culto, y el malvado endulza su maldad en cierta medida, y tiene pensamientos de arrepentimiento que provienen del resplandor de la kdushá (santidad) que fue agregada por una sola alma, que tiene presente a toda la generalidad”.
Y en esta época, cuando nos lamentamos por la dura realidad que vivimos y nos preguntamos qué podemos hacer para cambiar la situación, aprendemos que tenemos fuerzas enormes en nuestras manos, que pueden acercar al mundo a su meta y hacer llegar toda la existencia a su destino. Utilizaremos esas fuerzas de Torá y cumplimiento de las mitzvot que nos fueron entregadas, con responsabilidad y grandeza - y seremos merecedores de ver la plena edificación y la pronta gueulá (Redención).