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Maor Hashabat: La Fuente del Equilibrio Editado por Maor Hashabat, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable:Eliahu Saiegh Atem Nitzabim Hayom Kulejem Lifné Hashem Rajel recibió sobre sí misma un compromiso digno de alabanza. Lo llaman a esto ´oídos limpios´. El orador dijo así, y ella recuerda cada una de sus palabras: "Los oídos son la fuente del equilibrio del cuerpo, sí, el centro del equilibrio se encuentra en los oídos. Pero más importante que esto es el equilibrio espiritual. Si una persona desea elevarse en su categoría espiritual, debe adquirir el hábito del ´oído limpio´, no escuchando palabras vanas, chismes, calumnias, y cuanto más evitando escuchar Lashon Hará o música profana que lastime el alma". Rajel regresó a su hogar y les anunció a sus hermanas, pequeñas y grandes, sobre su decisión de tener ´oídos limpios´. Ellas rieron, pero Rajel siguió en la suya… ni llegaba a pronunciarse una frase dudosa, que ella tapaba sus oídos con dos dedos y con pasos delicados abandonaba el cuarto. Los años pasaron y Rajel se acercaba a la etapa más esperada en la vida de toda joven, la del casamiento. Ni bien abordó el vehículo, se sentó cerca del chofer y se desconectó de todo lo que pasaba a su alrededor. Sostenía en sus manos su Guemará y mientras sus ojos seguían la lectura, sus oídos estaban conectados a los auriculares. Unos cuantos minutos después, uno de los pasajeros pidió que encendieran la radio y comenzó a escucharse una música deshonrosa con palabras desagradables. "Señor Chofer", se dirigió a él con suavidad, "le pido por favor - si es posible - que apague la radio, esto me molesta" El Rab Iecutiel en silencio, desde su asiento observó lo que estaba ocurriendo Cincuenta minutos más tarde, Rab Iecutiel ya estaba caminando por la calle. "Con la ayuda de D-os, habían pasado solo tres minutos desde que me había bajado de la trafic, cuando pasó otra a mi lado, con un chofer gentil", le contó la joven. "Con su permiso quisiera contarle lo que ocurrió en el segundo taxi". El Rab apuntó su número de teléfono e ingresó para hacer la Tefilá de Minjá. "Rab, mi nombre es Rajel, desde que tengo doce años me cuido de tener mis ´oídos limpios´, me alejo de los chismes y mucho más de la música profana. Lo que presenció hoy en la trafic, no fue una prueba fácil para mí. Cuando subí al otro taxi, me senté al lado de una señora anciana, la que hoy me acompañaba en la calle. Es una señora de más de 80 años, la Sra. Toba Erlij, quien antes que llegáramos a Tiberia me hizo un pedido: Rajel, estoy segura que estás apurada, pero te pido un pequeño favor, llévame al sepulcro de Meir Baal Hanes, hoy es 14 de Yiar, el aniversario de su fallecimiento. Tengo con este Taná una deuda desde mi niñez. Ella me respondió: mi padre, Moshé, vivía en Yerushalaim con mucha pobreza y su semblante se veía afligido… uno de los Justos de Yerushalaim le aconsejó viajar a la tumba de Rabí Meir y rezar para, que por el mérito de este Taná, se le abrieran los portones del sustento. Así lo hizo, una semana entera lloró sobre su tumba… y se le dio vuelta la suerte. En dos años estudió orfebrería y en otro tanto se transformó en uno de los orfebres más ricos de Yerushalaim, dejándonos una herencia cuantiosa. Mi padre sentía un reconocimiento especial hacia Rabí Meir, y cada aniversario volvemos a visitarlo y rezamos sobre su tumba. Antes de abandonar este mundo, papá nos dejo un testamento donde dice: ´Yo pido, hijos míos, que mientras tengan vida sobre la tierra, cada 14 de Yiar visiten su tumba y agradezcan a D-os por los grandes favores que nos otorgó, por el mérito de Rabí Meir Baal Hanes´. Concluyó su testamento pidiéndonos que cada año busquemos una novia carenciada y cubramos todas sus necesidades, incluyendo el alquiler de un departamento durante un año. Con mucha vergüenza le conté que antes de ayer me comprometí, y ayer estuve deambulando una hora larga en Iad Jedvá, la organización de ayuda a las novias, en busca de alguna ropa adecuada, y quien sabe, quizás también el vestido de novia. Rab Iecutiel, que la había escuchado con mucha atención le dijo: "No hay duda que tus ´oídos limpios´, construirán un camino de bendiciones de primera clase durante el resto de tu vida". La Torá nos dice en esta Perashá: "Vosotros estáis parados el día de hoy, todos vosotros ante D-os". Mucho se ha hablado del cuidado de nuestros ojos, y de nuestra boca, que por supuesto no debemos descuidar, pero también nuestros oídos son una ventana a nuestra Neshamá que debemos proteger celosamente… |
