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"Restablece nuestros jueces como antaño"
En la actualidad
Am Israel (el Pueblo de Israel) tuvo dos conducciones en Eretz Israel (la Tierra de Israel) en la época del primer Beit HaMikdash (El Templo) y parte de la época del segundo. La conducción política, cuya cima es el rey, y la conducción espiritual, cuya cima es el Sanhedrin (Suprema Corte), los Cohanim (sacerdotes) y los profetas. Esas dos conducciones - en la situación normal, como en la época de David y Shlomó - actuaron en colaboración, a pesar que a veces hubo diferencias de opinión entre ellas...
El rey tomaba las decisiones políticas en base a la Torá que estudiaba, como dice el versículo "sucederá que cuando se sentare sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta Torá en un libro, delante de los Cohanim Leviitas. Estará con él, y leerá en ella todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Eterno, su D's, a fin de cuidar todas las palabras de esta Torá, y estos estatutos para cumplirlos, para que no se enorgullezca su corazón sobre sus hermanos, y para que no se aparte del precepto ni hacia la derecha ni hacia la izquierda" (Dvarim 17:18-20).
En efecto, D's le dijo a Ioshua Bin Nun – el líder que condujo a Am Israel cuando entró a Eretz Israel: "Ten fortaleza y buen ánimo para cuidar de hacer conforme a toda la Torá que te ordenó Moshé, Mi siervo, no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que tengas buen éxito adondequiera que vayas. No se aparte de tu boca este libro de la Torá, antes medita en ella de día y de noche, para que cuides de obrar de acuerdo con todo aquello que está en él escrito, porque entonces harás prósperos tus caminos y entonces tendrás buen éxito" (Ioshua 1:7-8).
En la actualidad, bienaventurados y dichosos somos que hemos sido merecedores de tener nuestro propio país, con una dirección política. Sólo que en los últimos años somos testigos de una crisis moral y de valores de los dirigentes: Ese desmoronamiento moral y de valores por supuesto que influye en las decisiones que son tomadas en el plano político, social y económico, debilitando nuestra fuerza y resquebrajando la sociedad. Para fortalecer al Estado de Israel debemos corregir esa situación moral y de valores, a través del regreso a las raíces y la tradición judías. Y de la misma forma que los reyes de Israel en el pasado eran los que estudiaban la Torá y se conducían de acuerdo a ella, también en nuestra generación necesitamos líderes con raíces, cuyos valores emanan de los valores tradicionales de Am Israel. Y cuando nuestros dirigentes estén arraigados en la tradición judía, también nuestro país se fortalecerá y se unirá. Y por ello rezamos todos los días "restablece nuestros jueces como antaño, y a nuestros consejeros como otrora", y de esa forma "haz desaparecer de nuestra vida la tristeza y la angustia" (rezo de Shmona Ezre).
Anhelando la salvación plena
Dov Bigun |