Kain
y Koraj – hoy en día
En la actualidad
Kain y Koraj anhelaron el honor y envidiaron. Ambos trajeron una ofrenda
para D’s, pero de momento que su contenido interior no era acorde
con su comportamiento, D’s no aceptó su sacrificio. Kain
trajo una ofrenda, pero dentro de su corazón se escondían
la envidia y el odio para con su hermano, hasta tal punto que podía
pensar en matarlo. Y por ello, está escrito “pero de Kain
y de su ofrenda no hizo el Eterno caso, se enojó Kain en gran
manera, y decayó su semblante” (Bereshit 4:5). Y finalmente,
llevó a la práctica lo que pensó, asesinando a
su hermano. Como dice el versículo “se levantó Kain
contra Hevel, su hermano, y lo mató” (Bereshit 4:8).
También Koraj persiguió el honor, y la envidia lo enloqueció. Él
ofrendó el incienso, y se presentó como un gran tzadik
(justo), como si se preocupase por el público, diciendo “toda
la congregación, todos ellos son santos y el Eterno está en
medio de ellos” (Bamidvar 16:3). Pero en su interior, estaba
lleno de envidia y odio para con Moshé y Aharon. Y por ello,
finalmente fue castigado como dice el versículo “y la
tierra abriendo su boca, los trago con sus familias, y a todos los
hombres que eran de la facción de Koraj, con todos sus haberes.
Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al abismo” (Bamidvar
16:32-33).
El Rav Kuk dice que la concepción de Kain y Koraj - que por
fuera ellos se hacen ver como si le rindiesen culto a D’s, pero
por dentro la envidia y el odio los devoran - es continuada por el
cristianismo, que es corrupto por dentro pero por fuera se presenta
como si le rindiese culto a D’s. Por un lado, en su interior,
el cristianismo está lleno de envidia y odio para con Am Israel
(el Pueblo de Israel). Y por otro lado, se presenta como la “religión
del amor”. Y en efecto, fuimos víctimas de su odio a lo
largo de dos mil años de revueltas y asesinatos que ella generó (ver
Orot 32).
En la actualidad, también hoy en día, en la generación
del renacimiento de Am Israel, el antisemitismo y el odio por los judíos,
lamentablemente, no ha cesado en el mundo. Todavía el odio y
la envidia por los judíos siguen existiendo, a pesar que hemos
pasado el terrible Holocausto, que llegó a una bajeza espantosa,
cuando un tercio de nuestro pueblo fue asesinado. No sólo en
el mundo cristiano – que se supone debe representar la “religión
del amor” – aún no se ha apagado el fuego del odio,
sino que también en el mundo musulmán – que se
supone le rinde culto a “Ala” – escuchamos en todo
momento clamores de “itvaj el iehud” (masacrar a los judíos,
en árabe) en nombre de la religión. Y hay países árabes
que se preparan con su ejército para exterminar al Estado de
Israel – ¡D’s no lo permita! El ciego instinto de
los que odian a Israel – de un tipo u otro – no puede aceptar
la existencia y renovación de Am Israel, el pueblo que D’s
eligió para Él de entre todos los pueblos para contar
Sus alabanzas, como dice el versículo “el pueblo que Me
he creado, para que cante Mis alabanzas” – un pueblo cuyo
contenido interior y su comportamiento son acordes. Un pueblo que no
sólo tiene fe en la existencia de D’s, sino que también
marcha por Su camino y Su Torá. Pero no está lejos el
día en que se cumplirá “y salvadores subirán
al monte de Tzion para juzgar la serranía de Esav, y del Eterno
será el reino” (Ovadia 1:21), “y el Eterno será Rey
sobre toda la tierra, en aquel día el Eterno será uno
solo, y su Nombre uno solo” (Zjaria 14:8).
De quien anhela la salvación plena
Dov Bigun |