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Contar los días
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Contar los días
Rav Zeev Karov

En nuestra Parashá figura la mitzva  de Sfirat HaOmer (contar los días, a partir del sacrificio de la cebada que se ofrenda en el segundo día de Pesaj, hasta la fiesta de Shavuot). Pero no está claro cuál es el objetivo de ello. Por lo general, cuando una persona anhela algo especial que ocurrirá, cuenta los días que van pasando: Lo importante no son los días que se cuentan, sino que su finalización. Pero la Torá no especifica cuál es la meta de contar los días. Sabemos que al final de la cuenta debemos ofrendar un sacrificio del trigo de la cosecha nueva. También sabemos que al final llegará la festividad de Shavuot, la Fiesta de la Entrega de la Torá. Pero la Torá no lo menciona en forma explícita, y por supuesto que no está escrito que ese sea el objetivo de la cuenta de los días.
Es más, el nombre que le da la Torá al día en el que culmina la cuenta es "Shavuot" (semanas, en hebreo). A primera vista, es muy extraño llamar a una festividad con el nombre de "Shavuot": Es cierto que contamos 7 semanas, pero por qué llamar a la festividad con un nombre que recalca las semanas que han pasado y fueron contadas?!.
Por lo visto, los días de la cuenta son la meta en sí. La importancia de esos días, se debe al proceso por el que pasa Am Israel (el Pueblo de Israel) en ellos. Am Israel sale de Egipto – no por su propio merito, sino que por la Voluntad del Creador del Mundo. Ese pueblo también recibirá la Torá, ya que el Creador determinó desde un principio su afinidad con ella. Todavía falta algo muy importante en todo eso, y es que Am Israel sea partícipe: Deberá pasar todo un proceso de purificación y acercamiento a D's. Las palabras claves son: "Contarán para ustedes" (Vaikra 23:15) – un proceso en el que se cuentan los días.
Cuando la nación o una persona todavía no han llegado a su meta, cuando se encuentran en medio de un proceso – están expuestos a muchos peligros. De la misma forma que en los días que cuenta la mujer para purificarse puede ocurrir algo que la impurifique, y tendrá que volver a contar desde un principio, así también en Sfirat HaOmer por un lado son días de kdushá (santidad) y elevación, y por otro lado son días en los que hay peligro de "tropezar". "Proceso", quiere decir una situación en la que hay subidas y bajadas. El camino está lleno de aclaraciones, que llegan acompañadas de equivocaciones y caídas. Pero un proceso es una situación en la que la persona o la nación construyen su propio camino, y sacan a flote su propia esencia.
Se puede comparar esos días con la juventud. D's apodó la época en que Am Israel marchaba por el desierto con el nombre de "juventud": "Me acuerdo a favor tuyo de la ternura de tu juventud… cuando fuiste tras Mí en el desierto, en una tierra que no fue sembrada" (Irmya 2:2). Vemos al adolescente falto de estabilidad en su comportamiento: A veces es un "niño bueno", y a veces se rebela, y hace justo lo contrario de lo que le dicen. El adolescente busca su camino, y va construyendo su propia vida como adulto. Esa rebelión tiene cierto encanto y belleza por un lado, acompañado de dificultad y complicación por otro lado. El padre que pretenda que su hijo saltee esa etapa, debe saber que le está robando su vida propia. Esos son los días en los que el joven aprende a vincularse con la vida según su propia fuerza en toda su pureza, y no como un robot.
Puede ser que por ello nuestros sabios formularon la bendición antes de la cuenta de los días de esa forma: "Bendito eres… que nos ordenó contar…". No es el final lo principal, sino que el proceso en sí. Nuestra atención debe enfocarse en el proceso en sí, y no en su finalización. La Torá recalca la obligación de encontrarse en un proceso de edificación, de contar, de hacerle frente a las dificultades y avanzar. Pero en la práctica, un proceso como ese nos expone a muchas caídas, ya que es una etapa en la que la persona se construye a sí misma y actúa con sus propias fuerzas. Y así escribió Rav Iosef Sofer: "Los días de Sfirat HaOmer son días muy aptos para elevarse en el plano de la kdushá – pero en contraste, son días muy sensibles, en los que se puede vincular con la impureza". Y en efecto, justamente cercanos a la fiesta de la Entrega de la Torá – fracasaron los discípulos de Rabí Akiva, estudiosos de la Torá. Es importante llegar a la meta, al final del camino, pero también es importante el camino en sí y los procesos por los que se pasa en él.
También en la gueulá (Redención) de Am Israel existen esas dos dimensiones: Se aspira llegar al final, al término de la gueulá plena. Pero también es importante el proceso que nos lleva a ella, un proceso con "Dolores del Meshiaj (Mesías)", un proceso que es doloroso pero que construye y purifica.

JUDAISMO CON AMOR Y FE