Un descanso para
D's
Rav Iaacov Ariel
Está escrito: "Cuando entren en la tierra que Yo les entrego,
la tierra guardará un descanso para el Eterno" (Vaikra
25:2) – para D's, y no para cuidar nuestra salud o una correcta
alimentación. Pero D's – que incluye en Él a todo – contiene
dentro de la gran riqueza de ideas de la Shmita (descanso de la tierra,
cada 7 años) también la salud física de la persona
y el cuidado de la ecología natural de la tierra. Porque el
uno depende del otro: "Que el cuerpo sea saludable, es parte del
culto a D's". Y el retorno a la naturaleza exige también
el retorno a la salud de todos los componentes de la persona: La naturaleza
espiritual y personal, la naturaleza nacional, la naturaleza moral – junto
con la naturaleza física y ecológica.
La larga galut (el exilio) tenía por fin – entre otras
cosas – purificar al pueblo del pecado de la trasgresión
de la Shmita. "Entonces la tierra apaciguará sus años
de descanso durante todos los años de su desolación… todos
los años de su estar desolada descansará lo que no descansó en
sus años de descanso, cuando habitasteis en ella" (Vaikra
26:34-35). El fin de la galut y el retorno de los miembros dispersos
de Am Israel (el Pueblo de Israel) a su tierra exigen la restitución
de la diadema de la Shmita a su lugar.
La galut es un fenómeno antinatural. El lugar de todo pueblo,
es en su tierra natural. Un pueblo exiliado y erradicado de su tierra,
de su aire, de su paisaje y su clima – no lleva una vida normal.
El retorno a Tzion, quiere decir el retorno a la naturalidad. Am Israel – que
se encontraba "en el aire" – volvió a su tierra,
a trabajarla y cuidarla. Escritores y poetas, pensadores y educadores,
se unieron para devolver al "Pueblo del Libro" su libro y
su espíritu, regresar a la naturaleza terrenal, a los terrones
de la tierra, a sus cerros y sus valles, a los árboles y flores
de Eretz Israel (la Tierra de Israel).
El debate en relación a la Shmita que acompañó al
asentamiento de la tierra hace 100 años – y cuyas consecuencias
todavía oscurecen con su sombra la realidad de nuestros días – se
centró en dos polos: El polo espiritual, y el polo terrenal.
Unos pensaron que el regreso a Tzion debe ser el regreso a nuestra
naturalidad espiritual, la naturalidad de Am Israel únicamente
- y los problemas existenciales de la naturaleza terrenal no son nuestro
tema. Es más, si le prestamos demasiada atención a las
exigencias existenciales del asentamiento de la tierra, estamos demoliendo
las bases de la naturaleza espiritual del Pueblo del Espíritu
y del Libro. Los otros, pensaron que la meta del retorno a Tzion es
puramente terrenal, y no tiene nada que ver con la espiritualidad que
simboliza la galut. Y la Shmita – que no tiene nada semejante
en ningún pueblo o cultura agrícola – terminará imposibilitando
la existencia israelí nueva. La confrontación entre ambos
polos provocó una reacción que ahondó más
aún la distancia entre ellos. En el centro, se encontraba la
Shmita: Ella era el estandarte.
La verdad está compuesta por ambos polos, que juntos conforman
una misma plenitud. El retorno a Tzion es el retorno a la naturaleza,
toda nuestra naturaleza: La salud personal, la naturalidad y el regreso
a la tierra, el regreso al trabajo físico, al marco nacional
y político, a una sociedad justa y una vida espiritual plena,
a una vida de Torá, a la kdushá (santidad), con toda
su grandiosidad.
El Rav Kuk apoyó el Heter HaMejirá [una venta provisoria
de terrenos destinados a la agricultura en el año de Shmita.
Esa venta permite realizar ciertas labores en el cultivo, venta y exportación
de la producción agrícola bajo determinadas condiciones – lo
que de lo contrario estaría prohibido según la halajá.
N. del T.] en su momento para garantizar la subsistencia de la vida
agrícola y comercial del asentamiento. Pero al mismo tiempo
exigió esforzarse para encontrar una forma de cumplir con la
mitzva de la Shmita plenamente en el futuro.
La Shmita expresa la correcta actitud frente a la tierra. De la misma
forma que el Shabat atestigua que el individuo particular cumple con
las mitzvot, la Shmita atestigua que así lo hace el pueblo,
cuando su actitud frente a la tierra emana de las fuentes santas, y
por ello reconoce que la tierra santa exige un Shabat cada siete años.
Y al mismo tiempo, debemos tomar en cuenta las necesidades existenciales
de la agricultura, que para nosotros tiene un valor religioso: La mitzva
del asentamiento de la tierra. El objetivo del Rav Kuk era garantizar
en primer lugar la existencia física del asentamiento – vigorosa
y bien basada – para que después sobre esos cimientos
se pueda edificar un segundo nivel, de la Shmita como corresponde plenamente.
Dos niveles de independencia.
MACHON MEIR |